La sinceridad va recta, simple, sin dobleces, sencilla, sin ninguna segunda intención; busca "lo que es" y sólo "lo que es" no a sí mismo en "lo que es".

domingo, 16 de noviembre de 2014

Quizás haya algunas circunstancias que nuestro corazón nunca llega a superar. Quizás la vida consiste en seguir hacia delante con esas cargas sobre nuestra espalda y el corazón hecho pedacitos que, a lo sumo, solo pueden ser remendados sin volver a formar una maquinaria perfecta. A veces me gustaría meterme en la piel de otros, saber cómo afrontan determinadas cosas sin llegar a desesperarse ni dar señales de locura. Tal vez es que yo soy muy débil, o tal vez esas personas que pongo de ejemplo son psicológicamente más fuertes de lo que yo puedo llegar a imaginar. En cualquier caso, sigo sumando días, y días, y días, y no parece haber una salida. ¿Podría existir alguna terapia económicamente asequible que borre recuerdos de forma selectiva, aunque eso supusiese que algunas piezas de mi pasado no encajasen en mi presente?... Pero, ¿Y si en mi futuro me asustara no saber quién soy, no recordar mi identidad ni mis raíces? No... no podemos afrontar los problemas simplemente presionando un botón de "resetear", el dolor forma parte de la vida. No sé sin con tanta intensidad, ni siquiera qué sucederá una vez que haya alcanzado mi límite. Lo único que sé es que el "ahora" es todo lo que tenemos, y a pesar de las dificultades que a veces nos hagan pensar en tirar la toalla y abandonarlo todo el espectáculo debe continuar.

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