La sinceridad va recta, simple, sin dobleces, sencilla, sin ninguna segunda intención; busca "lo que es" y sólo "lo que es" no a sí mismo en "lo que es".

sábado, 31 de enero de 2015

Liberador

Esta locura atroz  me posee a cada momento. Las pulsaciones se disparan, la sangre hierve, las pupilas se dilatan y los músculos se tensan, todo esto mientras el raciocinio queda cegado y el instinto solo quiere terminar lo que ya ha empezado. Pero todo ello acaba, todo se desvanece como un súcubo en esta orilla, cuando tú me miras.

Cuando tú me miras la música no para de sonar, la atmósfera se torna limpia, me pierde tu sonrisa y luego me tengo que encontrar. Cuando tú me miras todo parece encajar, encuentro las respuestas a todas mis preguntas, mis problemas son ridículos, toda mi vida es puro bienestar. No puedo expresar con exactitud cómo esta espiral de incertidumbre me atrapa y me conforta. Experimento gratitud al hundirme en tu ocaso, como el Sol que se esconde tras el mar durante el crepúsculo para resurgir con más fuerza que nunca en un nuevo amanecer. Así me comporto yo en tus aguas; primero oculto, desapercibido, para cuando la oscuridad más densa te envuelva, resurgir y ver como mi brillo ahuyenta a las más oscuras tinieblas de tu vida.

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