La sinceridad va recta, simple, sin dobleces, sencilla, sin ninguna segunda intención; busca "lo que es" y sólo "lo que es" no a sí mismo en "lo que es".

domingo, 31 de agosto de 2014

Sabiendo que te vas y que me dejas sin tu risa,
el sol llora oculto entre las nubes, la luna blasfema bajo el filmamento.

Sabiendo que te vas y me gustaste desde el primer momento,
llenaré el vacío entre tus sábanas, te haré reír en el silencio.

La arena de la playa silba en el ambiente.

Ver el mar en calma inquietarse sin ella,
y la noche cae por el horizonte bajo una paulatina melancolía.

La conocí en un mal momento, es cierto, dos meses antes de marcharse.
Sin imaginar entonces que conociéndola tan poco dejaría un vacío tan inmenso.

Llévate mi alma, pero regálame tu risa. Desgárrame el corazón si puedo tocar tus manos.

Sabiendo que te vas soy tan vulnerable como un niño sin amor, como un barco de papel a la deriva.
Y si algún día tus ojos fuesen mis luceros, qué feliz me harías.

Maldigo a esta existencia que nos quita lo que más queremos, ¿Por qué ha tenido que marcharse? El día flaquea porque ella no puede estar conmigo.

Esto es todo: Llévate mi alma, pero regálame tu risa.

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