No consigo cerrar el círculo. Este ocaso arrasa con todo lo positivo que encuentra; confianza, bondad, honestidad, caridad... todos esos valores se desvanecieron en mi ser. No logro volver a ser yo, y solo me muevo por intereses. Como todos los seres humanos supongo.
Hay quien dice que no existe mayor temor que el que te asola cuando ya no puedes perder nada. Hay otros que opinan, justo al contrario, que solo en la adversidad es cuando abandonamos el miedo y empieza en nuestra vida un período de catarsis. ¿Cuál de las dos versiones será la correcta? Supongo que dependerá un poco del individuo, de las circunstancias, del apoyo ofrecido por los más cercanos, de tus expectativas... pero personalmente considero que nada se vuelve a ver de la misma forma. Después de una transformación espiritual seria y contundente como consecuencia de constantes sacudidas, de fuertes e inesperados zarandeos, de los palos que te da la vida, y de las cagadas que no te perdonas, cambia radicalmente la visión de las cosas. Es lo malo (o lo bueno) de crecer, supongo: Tu inocencia desvanecida y tu mala hostia en desarrollo...
Me viene a la mente una frase que mi difunto abuelo solía repetir a mi padre con mucha frecuencia: "No te mueras por nadie, porque nadie se muere por ti." Joder, ojalá hubiese comprendido antes de la manera que comprendo ahora todo el fondo de esta frase. La mayoría de las familias, en su más profunda e inocente ignorancia, piensan en educarnos para que nos sacrifiquemos por los demás sin esperar recibir nada a cambio, como si a alguien le gustase invertir parte de su tiempo en un oficio que no tendrá ninguna contraprestación. Ese pensamiento estaría muy bien si la totalidad de la comunidad tuviera una filosofía similar que nos hiciera funcionar como piezas de una única maquinaria, pero para bien o para mal siempre hay ovejas negras en todos los rebaños y como ya se sabe, una sola pieza que falle echa por tierra todo el engranaje.
Entonces qué crees que es lo ideal: ¿Un altruismo desmedido o un egoísmo limitado?
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