No, no, no y no. Joder, no puede ser que de nuevo haya pasado. Que esa sonrisa sea el motivo de mi alegría y que esos ojos claros desprendan el fuego que mantiene ardiente mi piel. ¿Qué demonios me has hecho? Esto parece cosa de brujería...
Tus malditos tacones, esos marrones que ponen fin a una indumentaria festiva en la que me deleito con tu compañía. Tu sombra de ojos parece embellecer aún más esos diamantes verdosos, tu carmín pinta los ya maravillosos labios que parecen pedir a gritos un beso apasionado que los saque de su letargo. Tu abundante melena rubia como si de una sirena se tratara parece dar cánticos sutiles que hipnotizan a tus navegantes.
La semilla de la esperanza está plantada pero de momento no parece hacer brotar las raíces del amor. Dicen que la paciencia es la mejor arma del guerrero, así como de los sabios. Y pese a mi carácter impaciente, esta vez estoy dispuesto a hacer esfuerzos e ir en busca de este tesoro tan preciado.
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